lunes, 1 de mayo de 2017

¿Nunca has sentido que el mundo no te entiende?

¿Nunca has sentido que el mundo no te entiende?

De repente aparece una persona que sí lo hace, y esos momentos en los que te sentías solo se convierten en momentos de reflexión mutua, de entendimiento, de hablar profundamente.

Tú llegaste a mi vida sin que yo lo esperara, te ayudé sin segundas intenciones, estuve porque me salió hacerlo. Sentí una conexión contigo desde el segundo cero. Me salió solo contarte absolutamente todo de mí.
Eres la única persona que he conocido que me conoce más que yo misma. Me he abierto en canal a ti, la primera vez que me ha salido completamente. Lo he hecho porque recibo todo de ti: cariño, amor y sobre todo alguien que me comprende y jamás me juzga.
Es tan difícil encontrar a alguien así.

Merece la pena esperar, merece la pena dejarlo todo por alguien que realmente hace que crezcas como persona y que le guste todo de ti, hasta lo malo. Una persona que sabes que haría tanto por ti como tú por ella, aunque muchas cosas sean díficiles y cuesten. Solamente alguien que te quiere de verdad haría eso, pondría tu felicidad por delante, aceptaría que nada es un contrato, que tú tienes alas como ella y la libertad de volar a cualquier parte.
Eso es lo que ha hecho que me quede.

Me dejas ser, y no sólo eso, sino que haces que me sienta orgullosa de cómo soy, y me muestras lo lejos que podría llegar. "Tú puedes llegar a dónde quieras".
Me dices que no tengo límites, que siempre me levanto, que siempre saco el lado positivo aunque todo lo de alrededor se esté derrumbando.

Y tú no te preguntas que quizás sea más fácil ser optimista cuando te tengo a ti, y que a pesar de que siempre lo sea es imposible no ser feliz aunque lo demás no funcione.

sábado, 10 de diciembre de 2016

El final

El dolor
La angustia
El vacío
La nada
El sufrir

Ser doliente más que doler al otro.

La herida abierta que no supura.

Fue un fallo de conexión, dos cables que hicieron chispa
sin encender la habitación.

No supe ser escudo para los golpes,
ser la piedra que mantiene al muro.

No supe ser los brazos que gobiernan tu mundo.

No supe adivinarte al porvenir,
ni estancarme entre tus dedos de miel.

No supe encerrarme en tus ojos de por vida.

Créeme que no pude.

Ahora me quedan los mares que salen del cuerpo;
las noches perdida entre la almohada y el espejo,
cortando con mi puño los cristales.

No importa la sangre.
No importa el desvelo.
No importan las noches de vida
cuando se aproxima la muerte.

No importa el orden o el desorden,
ni que el cerebro mande o la luz perdure.

En realidad no importa.

Me gustaría cerrar los ojos, mucho más que antes.
Saber que en la oscuridad que gobierna yo puedo refugiarme.

Es un instinto de supervivencia,
un intento de salvarme.

Con mi luz no me salvo, la he perdido en el invierno
y sólo quedan huellas de ella en los ventanales.

Mis pulmones arden, se comen a pares
el oxígeno que se quema en el aire.

Es una combustión, un fenómeno en transición,
la vida cortada en dos partes:

El antes y después de tu amor.

sábado, 22 de octubre de 2016

El amor

Decía Galeano que el amor es una enfermedad, y de las más contagiosas.
Una enfermedad que todo lo cura y a la vez, nos mata de dolor.
Un milagro y una penitencia.
Una tortura y pura ilusión.

Nos hace sentirnos capaces de todo, como si el mundo estuviera a nuestros pies y a la vez sentirnos pulgas que se agazapan sobre el terreno, miserables, que solamente saben morder el polvo.

El amor.

No existe un concepto más contradictorio y paradójico que ese sentimiento y lo que produce.
Y no hay mayor misterio que las causas de su producción.

viernes, 21 de octubre de 2016

Y ahora a dónde me voy sin poder irme

Creía que tú eras la dueña de todos los valles,
las idas y venidas,
los cambios de semáforo.

Creía que dabas vueltas alrededor
de mi suerte, de mi esperanza.

Desengaño fue
que el aire que respiraba sin ti,
ya no tiene oxígeno.

Será que tú te lo has llevado o que yo,
con mi incierto porvenir, me lo quité,
alejándome de ti.

Noto el poco llanto.
Noto el cansancio de no saber de ti.

Pasarme las horas en silencios,
parpadeando.
Viviéndome la vida así, que no es igual
si tú no estás.

Que no es igual si no sé
los cómos, cuándos o los por qués.

Sin ser feliz dándote tu propia libertad.

Te di tanta que ahora no sé si volverás.
Si te acordarás de que tienes un camino
sobre tu espalda.

No lo sé.

Yo sí tengo la certeza
de que mi cabeza aún está llena
de tus hazañas, y de tus pocas ganas
de dejarme sonreír sin más preocupación.

Y no te creas que no busco una forma
de romper las ventanas
que se construyeron a tu nombre.

Todavía veo tu título de propiedad
sobre la casa que guardo bajo llave
entre las costillas.

Pero está tan grabado,
que no sé si fue hierro forjado
lo que introdujiste en mí,
o solamente un contrato firmado
con la sangre de mi arteria coronaria.

Una rúbrica sin cargar,
y un sello olvidado sobre la mesa de cristal.

jueves, 25 de agosto de 2016

Sólo diré

Solo diré que fuiste:
La musa de todas mis canciones,
la dueña de mis despertares.

Fuiste la guía en todas mis inspiraciones fortuitas.
Como ahora mismo, que entre las sábanas acaricio
ese pensamiento que hace que me sienta cerca de ti.

Te imagino dormida, angelical, mientras tus demonios
se pelean en tu interior; parpadeas, te sobresaltas...

Te imagino soñando que eres mía
y te cobro en una noche todas las cuentas sin pagar.

Joder, eres preciosa.

Difícil despertarme a tu lado toda la vida,
si cada vez que te mire pensaré que sigo soñando.

Ahora dirás que exagero. Empezarás a numerar a
traspiés cada defecto que tienes.
Dirás que mi miopía ha aumentado, que me comprarás
un perro guía.

Y yo seguiré diciendo que me gusta todo de ti,
y más aún tu terquedad.
Que cuando piensas algo firmemente nunca te das por vencida,
y que así me enamoré de ti.

Eres una mujer fuerte y válgame Dios,
no quiero entrar en otros aspectos que me hacen suspirar.
Pero que te quede claro que cuando tú me cuentas todas esas
cosas malas que tienes yo sonrío.

Primero porque me encanta mirarte, haciendo cualquier cosa.
Y segundo porque pienso que no me importa lo malo o bueno
que tengas:

Eres perfecta para mí.

domingo, 14 de agosto de 2016

El mar

El mar tiene muchos peligros,a veces el silencio y la calma son compañeros, otras son su peor enemigo. Es difícil querer gritar tantas cosas, y cuando pronuncias un murmullo no obtengas respuesta. Sin embargo, siempre sabes que algo está ahí. Nunca te hace sentirte solo, aunque creas que estás perdido,y no veas más que una fina línea en el horizonte. Me gustaría ser viento, para soplarle al mar una brisa, y que le lleve un mensaje. Que es imposible olvidar, aquello que da calma sin ser soledad. Aquello que durante la tempestad te hace sentirte más vivo. Aquello que te aleja de tu puerto, para hacerte ver mundo, para ver tus errores desde lejos y seguir creciendo. Aquello que te acompaña allá donde vayas, aunque no lo creas a tu lado. Aquello que siempre te devuelve a tu hogar porque forma parte de él. Ese es el mar. Podría alejarme, podría adentrarme, rodearme de tierra, de campo. Podría irme muy lejos de aquel puerto y nunca volver. Podría intentar borrar esos viajes y enseñanzas, el tiempo y las aventuras, las circunstancias y los desencuentros. Podría intentarlo. Podría fallar en el intento. Podría no volver a verlo, podría no tener esa oportunidad de gritarle una vez más. Pero no podría olvidarlo. No lo creo.

viernes, 29 de julio de 2016

Destino

Frente a frente,
mejilla con mejilla,
nos miramos a los ojos.

Volamos con los párpados
sintiendo los latidos.

El cerebro apuntando
con la herida abierta.

La sangre recorriendo
los rincones más puros:
Los limpia, luego los seca.

Atraviesa la moralidad:
Las flechas de aquellos
que no apuntan en la diana.

Pero ya está Cupido
disparando en la dirección correcta,
o al contrario:

Fuimos algo inesperado, esos errores que estás tan segura de que no tienen sentido que se convierten en aciertos.